Seis son los días que faltan para que empiece el Mundial de futbol. Lo sé porque vivo con un fanático de la Copa. Algunas mujeres quieren huir a Timbuctú mientras pasa la euforia. Otras son parte del fenómeno. Yo decidí llevarla en paz, siempre y cuando no me obliguen a ver muchos partidos… y los que vea tienen que estar bien dotados de una cosa: futbolistas guapos, ¡por favor!
A propósito de cómo vivimos este mega evento las mujeres, lean el reporte especial que hice para Marie Claire en la edición de este mes. “Del amor al odio: nosotras y el mundial”.
Entran en pants y sudaderas, con el cabello recogido y caras lavadas, y arrastran maletas y bolsas como de gimnasio hasta los baños, al fondo del local. Una tras otra, las actrices de la noche comienzan el ajetreo habitual de esta calle del centro de la Ciudad de México. Por debajo de la puerta asoman pies que se van acomodando en zapatos de tacón; y por arriba, manos que forcejean con el vestuario cargado de olanes y listones. Los baños para mujeres es un cuarto de 2 x 2 metros, con un dos lavabos y dos minúsculos compartimientos para los WC. Ahí, entre maletas, medias de red, pelucas, estuches de maquillaje y varios pares de zapatos, las cuatro se preparan para otra noche de trabajo.
“Y ahora, con ustedes, Maaadonna”, anuncia el DJ y presentador, enmarcado por una concha gigante que brilla en distintos colores. Corset blanco y shorts de licra, zapatos rojos de tacón, guantes y un cabello rubio de aspecto artificial brincotean por el escenario bajo los efectos de una luz parpadeante. Esta chica material tiene un público que la adora aunque sólo finja que canta, aunque sólo venda la ilusión de ser otra persona, aunque sepamos que no es una chica. Sus bailarines de apoyo son dos hombres de más de 30 años, con una ligera barriga que nos recuerda que aquí lo que importa no es que sean talentosos, sino que sepan crear una fantasía.
Los ídolos gays más cliché nos entretienen uno por uno: Cindy Lauper, Madonna, Cher y Tina Turner, en un primer espectáculo. Más tarde, será el turno de las latinas: Gloria Estefan, Milly Quezada y Doña Celia Cruz. Con el último aplauso salen por un lado del escenario, y salen apresuradamente a la calle aún vestidas y peinadas. Sin descanso, probablemente repiten el mismo número en otro bar a unos cuantos pasos de La Perla.
La misma Tina Turner que nos conquistó con su peluca exagerada y vestido mini de flequillos ahora circula entre las mesas tomando fotografías para la página de internet, y dentro de un par de horas cambiará de peluca y de zapatos para enloquecer al público con “La Vida es un Carnaval”. Cuando baila con su vestido adornado con un borde de peluche blanco, las mesas llenas de vasos vacíos y jarras de cerveza se agitan por unos minutos.
Termina la canción y en segundos la gente vuelve a hacer suya la pista de baile. Las camisas ya están húmedas, alguna muchacha prefirió quitarse los zapatos… como pasaría en muchas de las bodas, se han deshecho los peinados, se ha diluido el maquillaje y las parejitas han perdido la pena inicial. Con música que se consideraba “los éxitos del momento” hace 10 o 15 años, la multitud se entusiasma. Sin que nadie lo note, de los baños salen en fila unas sombra que llevan sus maletas llenas de pestañas falsas y de ilusiones en las que sólo ellas quieren seguir creyendo.
En varias reuniones salió el mismo tema: en París ya no se puede gozar de la noche como antes. El perfil de los vecinos ha cambiado, las leyes se han vuelto más intolerantes y los precios cada vez permiten salir menos. La Ciudad Luz es ahora “La Ciudad del Sueño”. Tanto que miles de personas se han organizado para firmar una petición y presionar al gobierno.
Un reportaje que imaginé de mil formas, que me hizo sudar, llorar y sonreír al verlo publicado en la revista Eme Equis. Aquí está el texto completo.
La ciudad se nos va disolviendo de la mente en una idea confusa. Ahí está, y estamos nosotros en ella, y no la vemos, no la pensamos. Al trazar un recorrido y hacer una exploración, la comenzamos a palpar.
El jueves pasado nos reunimos siete personas en un punto de la ciudad con el propósito de recorrer una ruta y dejarnos llevar por ella. Gustavo Lipkau, arquitecto, e Ilana Boltvinik, artista visual y curadora del proyecto Paseos espaciales/space walks nos propusieron lo siguiente para esta ruta: intentar recuperar aquellos puntos de referencia que se nos pierden del horizonte. Hacer un ejercicio para encontrar los llamados “remates visuales” aquellos puntos de fuga donde se delatan los límites, los bordes, las distancias de un lugar a otro.
Comenzamos el recorrido en bicicleta, y así constatamos que las buenas intenciones del gobierno de la ciudad para instalar un programa de préstamo de bicis todavía se quedan cortas ante la falta de infraestructura y cultura ciclista que se requieren para lograr hacer de las bicis un verdadero medio de transporte cotidiano. Andar entre las calles de la condesa es realizable pero imposible salir a Circuito Interior (un borde implacable para bicis y peatones que quieren cruzar).
Mazatlán y Durango son una buena alternativa para la bici, excepto por la falta de rampas al centro de los camellones. Llegamos a la glorieta de la Cibeles y continuamos ahora a pie por la misma calle, dirección al centro histórico. Luego hacemos parte del trayecto sobre avenida Chapultepec, en el carril designado para bicis donde andar en una es lo último deseado. El sol en el zenit, polvo en los ojos y la contaminación auditiva nos remiten de inmediato a otro ambiente. Cruzamos ya dos barrios: la condesa y la roma, y entramos a otro: la colonia Doctores. La conversación también se llena de imágenes: películas, música, objetos. Nos asomamos de pronto a un callejón, una vecindad, a una tienda. Al atravesar las calles y avenidas, nos detenemos unos segundos en medio y los ojos alcanzan más lejos, y descubrimos torres, cúpulas, banderas, las alas de un ángel en bronce.
Vamos configurando un nuevo paisaje, uno que ha estado ahí, que pareciera invisible sin serlo. y terminamos en La Celda del Claustro de Sor Juana, donde surgió la idea de realizar estos ejercicios de exploración urbana. El proyecto queda en la red, en el blog: http://glblog001rematesvisuales.blogspot.com
Aún hay otras rutas por explorar. Más info: http://urbanexplorationsystem.com/, Facebook,
P.D. Hoy descubrí un sitio súper útil para estar al tanto de lo que sucede con la movilidad en la ciudad y cómo llegar de un lado a otro: http://transeunte.org/
Ahora la llaman la ciudad de la eterna balacera. Para mí, no es el escape de fin de semana, las albercas y los antros. Para mí es la ciudad donde pasé de niña a adolescente, donde descubrí la libertad de andar en bicicleta y de salir a las calles sin el temor neurótico de mi madre después de haber crecido en el DF. Es el kiosco del centro el viernes por la tarde, con sus nubes de pájaros sobre las bancas y bailar al ritmo de tambores africanos o ver a los señores bailar danzón. Ir al Teatro Morelos a ver una película extranjera por un boleto de sólo 20 pesos (al menos hace unos años). Por eso cuando mis padres me hablan de “toques de queda”, muertos colgados, o una casa donde descuartizaban personas todo me suena a película de ficción. Y sin embargo, la realidad es tan cercana que no hay forma de hacerse a un lado y esquivarla.
I
Mejor no salimos. No sabemos si sea una broma, una promesa o una amenaza. Javi pensaba ir como cualquier viernes al cine con sus amigos de la secundaria, pero se empezó a correr la voz en la escuela que los narcos habían decretado toque de queda. Un correo circuló por internet desde el jueves y los maestros y algunos padres aceleraron la dispersión del pánico.
“Por medio de esta presente a toda la ciudadanía de Morelos una vez informada de nuestros movimientos se les avisa que el día viernes 16 de abril se dará el toque de queda, esto significa que a partir de las 20:00 hrs se les recomienda no salir por que estaremos en operativo”.
Con ese lenguaje que denota mala sintaxis, gramática y ortografía pero que aspira a ser “correcto o propio”, un supuesto miembro del Cártel Pacífico Sur logró demostrar una capacidad de poder mayor a la del gobierno. Dejó claro quién tiene el control. La versión oficial, si es que hubo alguna, no llegó nunca a los ciudadanos, se quedó muy atrás de la velocidad y eficacia con la que propagaron la psicosis un grupo de criminales.
A través de canales de televisión local vimos imágenes de una ciudad atemorizada. Restaurantes, bares y comercios cerrados, calles vacías, extrañadas por el silencio inusitado en un viernes por la noche, que la noche de más afluencia en la capital de Morelos. Esperábamos algo… ya sea una alerta noticiosa que confirmara los mensajes o un mensaje del gobernador o la policía que lo desmintiera. Nada. Nos fuimos a dormir con una sensación de frustración más que de miedo.
II
Dos patrullas impedían el paso a los vehículos sobre la avenida donde tenía que dar vuelta para entrar a la calle donde está su casa. Se acercó a un policía y se asomó para pedirle que la dejara pasar.
—¡No, no puede pasar! Hubo una balacera
—Oiga, pero voy a mi casa, vivo a dos cuadras, necesito llegar…
—Que se vaya señora, no se quiere arriesgar a que la maten, sígase.
Un cadáver cubierto por una chamarra yacía a un lado del carril. No tendría mucho de haber caído porque todavía no causaba mucho tráfico. Después de unos minutos, una ambulancia se lo llevó. Es un muerto más de los cincuenta que van desde que empezó el año en esta guerra entre sicarios. Es uno más de los que se escucha en las noticias… pero cuando hay balazos y muertos a la vuelta de tu esquina, ese “uno más” se vuelve tangible, y el miedo adquiere forma y deja un sabor agrio en la boca.
III
Mari llegó con el periódico en la mañana y muy agitada decía:
— Es aquí arriba, ahí encontraron la casa…
— ¿Cuál casa? A ver…
— Mire, acá más adelante, como si fuera a la iglesia… yo paso por ahí muy seguido, señora.
La nota no explicaba mucho. Sólo decía que militares habían asegurado una casa donde había armas de fuego, cuchillos, una sierra eléctrica, cartuchos y cobijas, con lo que ejecutaban y se deshacían de las víctimas. La foto de los ‘instrumentos’ disparó en mi mente las más horrendas imágenes. Hacer un cuerpo añicos es algo que apenas puedo concebir, pero imaginarlo sucediendo a unos cientos de metros de mi casa es como sentir a un fantasma respirar a tu lado. La cercanía del lugar de los hechos le da una dimensión más asequible a esta guerra que cada día es más difícil ignorar, una guerra descontrolada, enredosa (no soy capaz de seguir el hilo de quién lucha contra quién y por qué) pero muy real.
Hoy es el Día Mundial del Libro y como parte de las actividades propuestas por la Secretaría de Cultura habrá intercambio de libros en cinco puntos de la ciudad:
- Foro Lindbergh del Parque México. Av. Michoacán s/n Col. Hipodromo Condesa.
- Explanada del Centro Cultural José Martí. Dr. Mora 1, Col. Centro.
- Casa de las Ajaracas (a un costado del Museo Archivo de la Fotografía). República de Guatemala, Centro.
- Centro Cultural Xavier Villaurrutia. Glorieta del Metro Insurgentes, Local 11.
- Plaza de Santo Domingo. República de Brasil, Centro.
Este viernes 23 de abril, Día del Libro, la UNAM organiza la Fiesta del Libro y la Rosa, al estilo de Cataluña donde se organiza una enorme celebración callejera en honor de su patrón, San Jorge, y se regalan libros y rosas de manera lúdica.
Entre las 10:00 y las 24:00 horas, más de 70 fondos editoriales se instalarán en la explanada del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) para ofrecer sus títulos y regalar cientos de rosas a los compradores. Habrá conferencias, talleres, cine, música, danza y lecturas.
El 23 de abril se eligió para conmemorar a los libros porque según distintos calendarios, ese día fallecieron tres grandes escritores de la literatura universal: Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega.
Centro Cultural Universitario
Insurgentes Sur 3000
Entrada libre
A partir del 17 de abril de 2010 el Museo Tamayo abre sus puertas y presentará cuatro exposiciones:
- Joachim Koester. Del jardín secreto del sueño, que consiste en seis ensayos fotográficos acompañados de textos complementarios que localizan y activan aquellos puntos ciegos que suelen permanecer ocultos por las cronologías oficiales de la historia.
-Adrià Julià, Indicaciones para otro lugar,
- Hacia la barriga de un pichón, curada por el lituano Raimundas Malasauskas, con la participación de los artistas Gintaras Didziapetris y Rosalind Nashashibi, e incluye obras de la colección de artistas como Lynn Russell Chadwick, Giorgio de Chirico, Luisa Lambri y Rufino Tamayo, entre otros.
- En el renovado espacio de Proyectos especiales, donde habrá esculturas e instalaciones, se presentan dos piezas del colectivo Claire Fontaine conformado por Fluvia Carnevale y James Thornhill.
Además, este sábado a las 12:30 hrs la serie Volumen presentará el performance El infierno, una vez más, del grupo Los Super Elegantes.
MUSEO TAMAYO
Paseo de la Reforma y Gandhi s/n, México, D.F.
www.museotamayo.org / www.rufino.mx
Martes a domingo de 10:00 a 18:00 hrs.
(Vía ARTEVEN)
La película Coco antes de Chanel retrata finamente cómo una sola mujer desafió todas las convenciones de la moda y creó una visión totalmente nueva de cómo puede vestirse la mujer. Ahora nos parece tan normal usar un saco o pantalones, pero en los años 20 era impensable. Corsés, plumas y adornos era lo único aceptable. Afortunadamente nació Gabrielle Chanel para liberarnos de aquello y creó un nuevo estilo a partir de las prendas tradicionales de hombre con detalles y materiales sofisticados. El ‘vestidito negro’, el traje sastre y el perfume No. 5 (el primero en llevar el nombre de un diseñador de moda) se lo debemos a ella. Una verdadera artista, inmortal y que transformó al mundo. “La moda pasa, pero el estilo se queda”
Siempre fui de las niñas que no eran buenas para los deportes. Veía la pelota venir hacia mí y yo corría en dirección contraria. De futbol, nunca se hablaba en mi casa. A mi padre le parecía un juego tonto y yo crecí pensando que así era, el juego más idiota e inútil existente. Hasta que me fui a vivir con un apasionado de futbol, europeo además. Serbio-francés, para ser precisa. Afortunadamente no es de los tipos que sólo prenden la tele el domingo para ver futbol, pero no perdona no ver las copas europeas y… el mundial, ¡bueeenoooo! Es como… (creo que no hay ningún equivalente para mí) entonces el Mundial pasado, Alemania 2006, para mí fue entrar en la dimensión desconocida. Comenzó unos meses antes, con su fervor por el álbum conmemorativo. Compraba por bonches a veces y la casa se llenaba de envolturas de estampitas. Llenó una cajita con todas las repetidas para intercambiarlas. Lo más curioso es que a donde quiera que íbamos, en los cafés o en el parque, si veía a alguien con una estampa, rápidamente se acercaba para se darle su tarjeta y así organizar el posterior trueque de calcomanías. Me sorprendió que nadie lo tomaba como a un loco…al contrario, era un lenguaje compartido, y ajeno para mí. De las dichosas quinielas menos había oído hablar. No tardó en entrarle a una… todo era muy confuso para mí, pero las apuestas y el azar tampoco son mi fuerte. Cuando llegó el inicio del mundial, me advirtió: “Durante un mes, la tele es mía”. Lo quería envenenar.
Pero el primer partido de Serbia llegó y me invitó a verlo en una pantalla que colocaron ex profeso en el Parque México. Me intrigaba ver si había más serbios viviendo en México. En realidad, no logré ver a ninguno entre la multitud argentina (esa sí que es una enorme comunidad en la ciudad) pero lo que me mantuvo entretenida durante el partido fue servir de apoyo moral a los pocos que íbamos en contra de la corriente. Con cuatro goles en contra y cero a favor, era una buena causa apoyar a los serbios. El partido en la pantalla poco importó; el verdadero drama estaba en el parque. Los argentinos gritaban y festejaban su victoria; a nosotros se nos partía un poco el corazón. Unos días después, en ánimo de solidaridad, puse el despertador para el partido de México contra los mismos argentinos arrasadores. Mi novio no lograba levantarse de la cama, pero ahí estaba yo, sola y sin un ápice de conocimiento futbolístico, viendo a 22 tipos correr detrás de una pelota. ¡Yo, viendo un partido en la tele! ¡Yo, esperanzada de que el equipo nacional no se dejara ganar…. increíble!
La siguiente vez nos tocó una victoria por fin: Francia derrotó a Brasil y pasó a la final. La fiesta en el parque era in regocijo: brasileños tocando percusiones y bailando, los franceses saltando abrazados… Y bueno… ya para la final, con todo el drama de Zidane y los franceses que perdieron la copa en penalties contra los italianos, no me reconocía a mí misma.
Aquel deporte que me parecía estupidizante y absurdo logró emocionarme, aunque fuera unos instantes, y es que, cualquiera puede entrar al juego, no hace falta más que un poco de sentido común para ver un partido (a diferencia de otros deportes donde se requiere un conocimiento amplio de las reglas y mecánicas), y lo más irresistible fue vivir una unión temporal con todo tipo de personas, de cualquier edad, sexo o nacionalidad… en un momento eufórico como pocas veces he visto.
No me he vuelto amante del futbol ni mucho menos, pero ya no me agobia que este próximo verano se torne en un maratón de balones.










