Una cosa es el “baby fat” y que los abuelos adoren pellizcar un nieto bien cachetón, pero otra es ver niños de cinco años que pesan lo que uno de 12. Niños cuya dieta consiste en sopas Maruchan, pingüinos y Coca-Cola. Niños que no caben en sus pupitres, ni en los grupos de amigos. Que crecen con falta de aire y con falta de autoestima. Somos el primer país del mundo de obesidad infantil. El segundo de adultos (al menos por ahora). Y quizá pronto será esa misma población la que tenga que lidiar con una epidemia de diabetes, cáncer y otras enfermedades relacionadas con la obesidad. No es para tomarlo a la ligera. Este mes en la revista Marie Claire, hago un recuento de las causas y los daños de este serio problema (Descargar Reporte especial agosto). Lo peor es que no basta con dejar de vender chatarra en las escuelas, mientras los padres no quieran cambiar malos hábitos alimenticios, seremos una nación de obesos.
Niños obesos, papás necios
No Comment
Leave a Reply