No todas las obras de Annette Messager en la muestra exhibida actualmente en el Antiguo Colegio de San Ildefonso me impresionaron. No todas sus obras me parecieron excepcionales pero, hay algunas, que no están estáticas sino en constante movimiento, que me causaron una atracción tan fuerte es lo único que importa. Me pasó con Casino, con el movimiento hipnotizante de la tela roja que flota y quiere alcanzar el techo, simulando el interior de una ballena. Aunque después supe que se refiere al cuento de Pinocho, lo que me provocó la obra al instante, sin saber nada de ella y sin explicaciones, fue una sensación de nostalgia, de miedo y la vez de protección (como en el vientre materno), curiosidad por ver lo que hay debajo de la tela, luces que aparecen y desaparecen, ver bailar a las máscaras que suben y bajan.

Sin duda, Articulados – Desarticulados también tiene una cualidad seductora, ¿quién no quiere ser espectador de ese otro baile a la vez delicado y monstruoso de muñecos de peluche moribundos o incluso ‘muertos’? Nos quedamos mirando con vergüenza, esos títeres hechos tiras se muestran como en realidad son, como lo que quedó después de una ola de violencia; es un escalofriante reflejo de nuestro impulso autodestructivo, el mundo que es a la vez maravilloso y horrible.

Por último, Las manchas negras para mí fue más que una obra, fue una experiencia. Desde que me asomé por esa ventana en la pared, me cautivó el movimiento de esas manchas negras en un cuarto blanco, parecían criaturas, arañas o hadas bailando, constituidas en realidad por pequeñas bolas de tela de peluche negro suspendidas por hilos que se mueven gracias al mismo ventilador que da vida a otra de sus obras emblemáticas, El choque de dos mundos. El hecho de no poder entrar, solo asomarse, provoca aún más atracción, casi un capricho por entrar y volverse una mancha suspendida en el vacío.

 

Foto: MuseoAmparo.com

 

On ne peut pas tout voir

Mais ça fait parti du jeu

On est des voyeurs

D’un univers beau et terrifiante

Contenu dans quatre murs

La danse des taches

Ou des fantômes

Des araignées

Des poiles arrachés

Ou de lucioles a l’envers

On a envie de rentrer

De devenir une tache noire

Qui existe que pour danser

Selon l’envie du vent.