Posts Tagged ‘Cuernavaca’
Ahora la llaman la ciudad de la eterna balacera. Para mí, no es el escape de fin de semana, las albercas y los antros. Para mí es la ciudad donde pasé de niña a adolescente, donde descubrí la libertad de andar en bicicleta y de salir a las calles sin el temor neurótico de mi madre después de haber crecido en el DF. Es el kiosco del centro el viernes por la tarde, con sus nubes de pájaros sobre las bancas y bailar al ritmo de tambores africanos o ver a los señores bailar danzón. Ir al Teatro Morelos a ver una película extranjera por un boleto de sólo 20 pesos (al menos hace unos años). Por eso cuando mis padres me hablan de “toques de queda”, muertos colgados, o una casa donde descuartizaban personas todo me suena a película de ficción. Y sin embargo, la realidad es tan cercana que no hay forma de hacerse a un lado y esquivarla.
I
Mejor no salimos. No sabemos si sea una broma, una promesa o una amenaza. Javi pensaba ir como cualquier viernes al cine con sus amigos de la secundaria, pero se empezó a correr la voz en la escuela que los narcos habían decretado toque de queda. Un correo circuló por internet desde el jueves y los maestros y algunos padres aceleraron la dispersión del pánico.
“Por medio de esta presente a toda la ciudadanía de Morelos una vez informada de nuestros movimientos se les avisa que el día viernes 16 de abril se dará el toque de queda, esto significa que a partir de las 20:00 hrs se les recomienda no salir por que estaremos en operativo”.
Con ese lenguaje que denota mala sintaxis, gramática y ortografía pero que aspira a ser “correcto o propio”, un supuesto miembro del Cártel Pacífico Sur logró demostrar una capacidad de poder mayor a la del gobierno. Dejó claro quién tiene el control. La versión oficial, si es que hubo alguna, no llegó nunca a los ciudadanos, se quedó muy atrás de la velocidad y eficacia con la que propagaron la psicosis un grupo de criminales.
A través de canales de televisión local vimos imágenes de una ciudad atemorizada. Restaurantes, bares y comercios cerrados, calles vacías, extrañadas por el silencio inusitado en un viernes por la noche, que la noche de más afluencia en la capital de Morelos. Esperábamos algo… ya sea una alerta noticiosa que confirmara los mensajes o un mensaje del gobernador o la policía que lo desmintiera. Nada. Nos fuimos a dormir con una sensación de frustración más que de miedo.
II
Dos patrullas impedían el paso a los vehículos sobre la avenida donde tenía que dar vuelta para entrar a la calle donde está su casa. Se acercó a un policía y se asomó para pedirle que la dejara pasar.
—¡No, no puede pasar! Hubo una balacera
—Oiga, pero voy a mi casa, vivo a dos cuadras, necesito llegar…
—Que se vaya señora, no se quiere arriesgar a que la maten, sígase.
Un cadáver cubierto por una chamarra yacía a un lado del carril. No tendría mucho de haber caído porque todavía no causaba mucho tráfico. Después de unos minutos, una ambulancia se lo llevó. Es un muerto más de los cincuenta que van desde que empezó el año en esta guerra entre sicarios. Es uno más de los que se escucha en las noticias… pero cuando hay balazos y muertos a la vuelta de tu esquina, ese “uno más” se vuelve tangible, y el miedo adquiere forma y deja un sabor agrio en la boca.
III
Mari llegó con el periódico en la mañana y muy agitada decía:
— Es aquí arriba, ahí encontraron la casa…
— ¿Cuál casa? A ver…
— Mire, acá más adelante, como si fuera a la iglesia… yo paso por ahí muy seguido, señora.
La nota no explicaba mucho. Sólo decía que militares habían asegurado una casa donde había armas de fuego, cuchillos, una sierra eléctrica, cartuchos y cobijas, con lo que ejecutaban y se deshacían de las víctimas. La foto de los ‘instrumentos’ disparó en mi mente las más horrendas imágenes. Hacer un cuerpo añicos es algo que apenas puedo concebir, pero imaginarlo sucediendo a unos cientos de metros de mi casa es como sentir a un fantasma respirar a tu lado. La cercanía del lugar de los hechos le da una dimensión más asequible a esta guerra que cada día es más difícil ignorar, una guerra descontrolada, enredosa (no soy capaz de seguir el hilo de quién lucha contra quién y por qué) pero muy real.